Hipotiroidismo y Obesidad

¿POR QUÉ EL ESTRÉS AUMENTA EL APETITO?
17 marzo, 2021
¡9 años de Venciendo Tu Peso!
30 marzo, 2021

Cada día son más frecuentes los casos de personas que tienen problemas con la glándula tiroides, pero el más frecuente es el hipotiroidismo.

La glándula tiroidea es quién regula la temperatura corporal, a través de la secreción de dos hormonas que controlan la rapidez con la que el organismo quema calorías y utiliza la energía. 


Estas hormonas son indispensables para la vitalidad en general, ya que favorecen el consumo de oxígeno y glucosa por parte de todas las células.
Cuando se presenta un déficit de las hormonas tiroideas o un hipotiroidismo se ralentizan todas las funciones vitales, se produce de esta manera un descenso del metabolismo del organismo y una tendencia a retener líquidos. 

La mayoría de las personas que padecen esta enfermedad, tienden a aumentar el peso corporal, pero ese aspecto “gordito” no solo  es consecuencia de comer en demasía, sino que es por esa incapacidad de quemar las calorías, utilizar correctamente la energía corporal y al agua retenida en los tejidos. 


En el hipotiroidismo existe una dificultad para quemar las grasas, una tendencia al almacenamiento de las mismas y una disminución del gasto energético lo cual se asocia al sobrepeso.
El colesterol está aumentado, por esa incapacidad que tiene el organismo en oxidar las grasas, por lo cual quedan acumuladas  en el torrente sanguíneo.
Es importante aclarar la existencia de personas hipotiroideas y delgadas, pero son la minoría. 

Las recomendaciones dietéticas destinadas a personas con patología de tiroides no difieren en absoluto de las del resto de población. Así, en los casos de hipotiroidismo o hipertiroidismo con sobrepeso es recomendable la realización de una dieta hipocalórica equilibrada en nutrientes, y adaptada a las características físicas y actividad del paciente, así como el incremento de la actividad física.

En los hipertiroideos con pérdida de peso, la dieta debe ser equilibrada para sus características físicas y rica en productos con alto contenido en vitaminas y minerales que compensen las perdidas producidas; deben evitarse, sin embargo, alimentos con un muy elevado contenido en yodo como suplementos vitamínicos con yodo, sal yodada o algas rojas.

Incidir en la necesidad de implementar el consumo de sal yodada de forma universal en la población general, sobre todo mujeres embarazadas, lactantes y niños. Una deficiencia en el consumo de yodo puede provocar bocio (aumento del volumen de la glándula tiroidea) o hipotiroidismo, y puede ser responsable de una disminución del cociente intelectual y rendimiento de los escolares.

Dra. Ileana Aguilera
Médico y Cirujano, Doctorado en Medicina 
y Nutrición Ortomolecular, Nutrigenómica, 
Medicina Antienvejecimiento, Medicina Estética
Correo: avancesensalud@gmail.com